Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Friday, March 25, 2016

En Walden

Como decíamos ayer, el pasado sábado Thoreau regresó a Walden, la librería-café de Pamplona, y nosotros al entrar nos quedamos embobados con el acierto y la artesanía que ha empleado Daniel Rosino para construirla, como unas horas antes admiramos la cooperación que ha hecho posible Katakrak. Y no sé cómo, pero se llenó con gente que vino a conversar sobre las aves de Thoreau.


Para ser tan autosuficientes como el tío Henry nos trajimos una pequeña pantalla, y en ella proyectamos algunos pájaros junto con fotos y detalles del mapa de Concord que está incluido en el libro. La idea era hacer un poco de psicogeografía, leyendo en los textos de Thoreau su relación con el paisaje de Concord a lo largo de los 25 años que pasó escribiendo en su diario. Pero también hablamos de lo que no aparece en los mapas: del viento, que es el protagonista invisible de la primera, tan idealista, y la última observación del libro, tan realista, cuando Thoreau describe su trayectoria tal como quedó marcada en las paredes arenosas de la vía férrea tras una tormenta otoñal.


Tras la tertulia nos quedamos con Daniel recogiendo y le pedí alguna recomendación local. Me enseñó el primer libro de un poeta navarro que no conocía, Santiago Elso Torralba, que además está dedicado a un tema muy querido: ut pictura poiesis. Me lo llevé junto con las Variaciones sobre el vaso de agua de Eloy Sánchez Robayna, y hoy copio un soneto pajarero (aquí en una versión anterior). Es muy de alabar el salto performativo entre el cuarteto y el primer terceto, “breve / instante”:


En 1869
--¿no la oyes?-- Monet pintó La Urraca.
Advierte que el autor no la destaca;
le sirve de contraste de una nieve

tan pura y noble que, esa sí, conmueve.
El ave, a la que siempre se le achaca
que dé con sus graznidos la matraca,
en esa valla se detiene un breve

instante; y en tan tosco pentagrama
ufana da la nota, pues declama
su lamento vestida de etiqueta.

Grazna, pero sin público delante.
Y un rasgo más conserva de poeta:
que roba todo lo que ve brillante.


Santiago Elso Torralba
Descripción de cuadros para Guillermo (Eunate, 2012)
Fotos: pepitas de calabaza ed.




Tuesday, March 22, 2016

Birding in Iruñea

El pasado sábado tuvimos sesión continua en Pamplona, presentando las aves de Thoreau en Katakrak por la mañana y en Walden por la tarde. Volar es un libro que pide aire, y se lo estamos dando con muchas ganas; es un privilegio aprovechar la ocasión para conocer a la gente pajarera de aquí y allá.


Pongo aquí las seis aves a las que aludimos en la presentación de Katakrak; todas corresponden a pasajes memorables del libro. Gracias a Hedoi Etxarte, tenemos la presentación grabada en audio. Pongo al pie un fragmento de lo que leímos.


Lo que llamamos salvajismo no es más que una civilización distinta de la nuestra. El busardo evita encontrarse con el granjero, pero en cambio busca el acogedor refugio amistoso del pino. Y del mismo modo que nunca se dignará arrastrarse por un corral, siempre le gustará planear sobre las nubes. (16 de febrero de 1859)


El canto de estos pájaros era tan continuado que al final solo te dabas cuenta cuando dejaban de cantar. (10 de julio de 1858)


Oigo cantar alegremente a un zorzal robín desde una rama del bosque, bajo la lluvia, en un paisaje que ahora se ha vuelto desolado y agreste. Su canto forma un contraste extraordinario que resarce de la tormenta. Es como si la naturaleza dijera: «Tened fe, yo sé hacer estas dos cosas». (21 de abril de 1852)


Cuando vuela entre el follaje verde parece que fuera a incendiar las hojas. [...] me siento transportado, ya que este no es el bosque por donde suelo caminar cada día. El pájaro logró que Concord se hundiera en el recuerdo. (20-23 de mayo de 1853)


Oigo el chillido del añapero y el canto de un chotacabras. [...] Al volver a casa a través de las tierras de Hayden huelo el humo que arde en el prado. Me gusta ese olor. Es el humo de mi pipa. Me estoy fumando la tierra. (14 de agosto de 1854)


Los lugareños han salido al exterior, y todos los que tienen que trabajar en el campo están contentos. Voy por Sleepy Hollow hacia Great Fields. Me apoyo en una valla y escucho el aire, que parece líquido con los gorjeos de los azulejos.  (15 de marzo de 1852)

Y aquí una foto de otros dos pájaros a las orillas de Walden (la librería), cortesía de Víctor de Pepitas. Pero esa merece entrada aparte.