Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Saturday, September 27, 2014

Higo / Fig


La manera socialmente correcta de comer un higo
es dividirlo en cuatro partes tomándolo por la base
y abrirlo, para que sea una brillante, rosada, húmeda,
dulce flor de cuatro pesados pétalos.

Entonces tiras la piel
que es precisamente un cáliz de cuatro pétalos,
cuando ya has sorbido la entraña con tus labios.

Y si lo haces vulgarmente,
aplicas la boca a la grieta y sacas la carne de un mordisco.

Todo fruto tiene su secreto.

El higo es un fruto que oculta el suyo.
Cuando lo ves allí, creciendo, sientes al instante que es simbólico:
parece macho.
Pero cuando comienzas a conocerlo mejor, decides con los romanos:
es hembra.

Los italianos dicen vulgarmente que representa lo femenino, la higa:
su grieta es la fisura, la vulva,
la maravillosa y húmeda ruta hacia el centro.

Envuelto,
enrollado,
el florecimiento total hacia adentro de las fibras del útero;
y tan sólo un orificio.

El higo, la herradura, la flor de la calabaza.
Símbolos.

Había una flor que floreció en su interior, hacia lo hondo;
y ahora hay un fruto como un útero.

Siempre ha sido un misterio
y así debe ser, siempre un secreto.

No ostentando nunca desde lo alto, desplegando sobre una rama
como otras flores su revelación de pétalos;
duraznos irisados; el verde veneciano de los nísperos
y manzanas silvestres;
o finas copas de vino inclinando sus tallos,
cantando abiertamente al cielo:
¡Brindo por la espina en flor! ¡Brindo por su declaración!
Flores atrevidas, descubriéndose.

Envuelto en sí mismo, con su inalterable secreto,
la savia blanca, savia que cuaja la leche y la vuelve ricotta
savia que huele extraña en tus dedos, tan extraña
que ni los chivos la gustarían;
envuelto en sí mismo, enclaustrado como una mujer mahometana,
su desnudez siempre escondida, su florecimiento para siempre oculto;
y sólo una pequeña vía de acceso, y ésta, protegida de la luz por telas estrechas;
higo, fruto del misterio femenino, secreto e interior,
fruto mediterráneo, con tu oculta desnudez,
donde todo sucede invisiblemente, florecimiento, y fertilización, y fructificación
en el fondo de ti mismo, que el ojo nunca verá,
hasta que finalice, y sobremadures, y revientes soltando tu alma.

Hasta que la gota de maduración exude,
y el año termine.

Y entonces el higo ha guardado su secreto bastante tiempo.
Y explota, y ves por la fisura su color escarlata.
Y el higo perece, y el año termina.

Y de esta manera muere el higo, mostrando su carmín por la abierta grieta,
por la herida que expone su secreto a luz del día,
exhibiéndose como una prostituta.

Y así es como mueren las mujeres.

El año ha caído sobremaduro,
El año de nuestras mujeres.
El año de nuestras mujeres ha caído sobremaduro.
El secreto se ha desnudado.
Y la putrefacción comienza.
Sobremaduro ha caído el año de nuestras mujeres.

Cuando Eva supo en su mente que estaba desnuda,
tejió al instante un taparrabos de hojas de higo,
y tejió lo mismo para el hombre.
Había estado desnuda todos sus días anteriores,
pero hasta ese día --el de la manzana del conocimiento-- el hecho no había ocupado su mente.

Comenzó a preocuparse y rápidamente tejió hojas de higo.
Y las mujeres han tejido desde aquel día.
Pero ahora tejen para adornar el hígo reventado, no para cubrirlo,
y están más que nunca concientes de su desnudez,
y no nos dejan olvidarla.

Ahora, el secreto
se vuelve una afirmación a través de los húmedos,
rojos labios que se ríen de la indignación del Señor.

¡Y qué, Dios mío!, gritan las mujeres.
Hemos guardado nuestro secreto bastante tiempo.
Somos un higo maduro.
Estallemos en nuestra afirmación.

Olvidaron que los higos maduros no se conservan.
Los higos maduros no pueden guardarse.

Los del norte, blancos como la miel; negros higos del sur, de rojo interior.
Los higos maduros no pueden guardarse, no se conservan bajo ningún clima.
¿Qué entonces cuando las mujeres de todo el mundo han reventado, se han abierto?
¿Pueden guardarse los higos maduros?


The proper way to eat a fig, in society,
Is to split it in four, holding it by the stump,
And open it, so that it is a glittering, rosy, moist, honied, heavy-petalled four-petalled flower.
Then you throw away the skin
Which is just like a four-sepalled calyx,
After you have taken off the blossom with your lips.

But the vulgar way
Is just to put your mouth to the crack, and take out the flesh in one bite.

Every fruit has its secret.

The fig is a very secretive fruit.
As you see it standing growing, you feel at once it is symbolic:
And it seems male.
But when you come to know it better, you agree with the Romans, it is female.

The Italians vulgarly say, it stands for the female part; the fig-fruit:
The fissure, the yoni,
The wonderful moist conductivity towards the centre.

Involved,
Inturned,
The flowering all inward and womb-fibrilled;
And but one orifice.

The fig, the horse-shoe, the squash-blossom.
Symbols.

There was a flower that flowered inward, womb-ward;
Now there is a fruit like a ripe womb.

It was always a secret.
That's how it should be, the female should always be secret.

There never was any standing aloft and unfolded on a bough
Like other flowers, in a revelation of petals;
Silver-pink peach, venetian green glass of medlars and sorb-apples,
Shallow wine-cups on short, bulging stems
Opening pledging heaven:
Here's to the thorn in flower! Here is to Utterance!
The brave, adventurous rosaceae.
Folded upon itself, and secret unutterable,
The milky-sapped, sap that curdles milk and makes ricotta,
Sap that smells strange on your fingers, that even goats won't taste it;
Folded upon itself, enclosed like any Mohammedan woman,
Its nakedness all within-walls, its flowering forever unseen,
One small way of access only, and this close-curtained from the light;
Fig, fruit of the female mystery, covert and inward,
Mediterranean fruit, with your covert nakedness,
Where everything happens invisible, flowering and fertilization, and fruiting
In the inwardness of your you, that eye will never see
Till it's finished, and you're over-ripe, and you burst to give up your ghost.

Till the drop of ripeness exudes,
And the year is over.

And then the fig has kept her secret long enough.
So it explodes, and you see through the fissure the scarlet.
And the fig is finished, the year is over.

That's how the fig dies, showing her crimson through purple slit
Like a wound, the exposure of her secret, on the open day.
Like a prostitute, the bursten fig, making a show of her secret.

That's how women die too.

The year is fallen over-ripe,
The year of our women.
The year of our women is fallen over-ripe.
The secret is laid bare.
The rottenness soon sets in.
The year of our women is fallen over-ripe.

When Eve once knew in her mind that she was naked
She quickly sewed fig-leaves, and sewed the same for the man.
She'd been naked all her days before,
But till then, till that apple of knowledge, she hadn't had the fact on her mind.

She got the fact on her mind, and quickly sewed fig leaves.
And women have been sewing ever since.
But now they stitch to adorn the bursten fig, not to cover it.
They have their nakedness more than ever on their mind,
And they won't let us forget it.

Now, the secret
Becomes an affirmation through moist, scarlet lips
That laugh at the Lord's indignation.

What then, good Lord! cry the women.
We have kept our secret long enough.
We are a ripe fig.
Let us burst into affirmation.

They forget, ripe figs won't keep.
Ripe figs won't keep.
Honey-white figs of the north, black figs with scarlet inside, of the south.
Ripe figs won't keep, won't keep in any clime.
What then, when women the world over have all bursten into self-assurance?
And bursten figs won't keep?

D. H. Lawrence: 
Birds, Beasts and Flowers!
Fotos: Txemari Ortiz de Luna