Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Thursday, July 19, 2012

Closing time

Blog honetako sarrerarik bisitatuena duela urtebete argitaratua zen. Renkuaz jardun nuen, baina modu heterodoxo batean, blackout poem teknika erabiliz. Aurten ere bukatu nahi nuen renkuarekin. Ez benetako renku batekin, aurrez aurre lagunartean egiten dena (prest nago Donostialdean saio bat antolatzeko:-), suzedaneo birtuala eta mugatuarekin baizik. Udaberriaren atarian geundela, Debra Kang Deanek eta biok bi aste eman genituen e-posta jario etengabe batean, harik eta 12 estrofako renku bat osatu arte, ingelesez. Oraindik ari gara azken ukituak ematen, irailean argitaratuko dugulakoan.

(Esta es la última entrada del curso 2011-2012. Con un poco de suerte, en septiembre nos encontramos en la laguna. Gracias por volver.)


Calligraphy by Thich Nhat Hanh

Monday, July 16, 2012

Ean

Zoritxarrez, ez dauzkat kontu asko aurtengo Eako poesia egunetaz, eta argazki gutxi: sartu-irtenak baino ez nituen egin. Baina Patxi Gaztelumendik oso ondo laburtu du tuit honetan: “Asteburu itzela Eako #poesiaegunak Antolaketa ona, egitarau betea eta giro paregabea, lagunarte ederrean. Biba zuek!” Ba bai, halaxe izan da.

Agian unerik zirraragarriena bart gauean bizi izan genuen, Sarrionandiak espreski bidalitako lau poema berri irakurri ostean (“Ez dago problemarik”, zioen batek), “Memoriaren mapan” emanaldian. Diska horren kantuetaz gain, Ruper Ordorikak eta Jon Pirisek Sarriren poema zahar batzuei musika eman ziEten, zoragarri: Martin Larralde, Galtzetan gordetzeko koblak, eta Ene begiek. Mikel Lasaren gibelean eseri ginen, Ruperrek patxadaz eta luze berba egiten zuela; pasadizoen artean, bereizi zuen “kantua” eta “poema musikatua”ren arteko aldea, baina ez nuen entzun zein zer zen. Hausnartzeko modukoa!

Thursday, July 12, 2012

October 1859

Oct. 4. [...] Birds are now seen more numerously than before, as if called out by the fine weather, probably many migrating birds from the north.[...] The birds seem to delight in these first fine days of the fall, in the warm, hazy light,--robins, bluebirds (in families on the almost bare elms), phoebes, and probably purple finches I hear half-strains from many of them, as the song sparrow, bluebird, etc., and the sweet phe-be of the chickadee.

Monday, July 9, 2012

La última vez (y 2)


¿Quién dijo que el arte está reñido con la artesanía? Como dice Beckett en uno de sus ensayos, “el mundo proustiano es expresado metafóricamente por el artesano porque es aprehendido metafóricamente por el artista”. O sea, que los dos son necesarios: el artista para percibir y el artesano para encontrar los términos de comparación que permitan expresar esa percepción, reproducirla de manera indirecta. Y esto es precisamente lo que consigue Igor Estankona en ese poema: reproducir el movimiento interno y externo de un viaje al fin de la noche --tal vez tras una gaupasa a finales de verano, porque el coche levanta hojas muertas al pasar por un bosque de robles a las cinco de la mañana-- “mientras duerme la raza humana”.

Mediante el uso de la segunda persona, la voz poética coloca al lector en el asiento del conductor, que no puede dormirse si quiere salir vivo de entre las “salvas de muerte” lanzadas a su paso por los cuervos: “conduce, conduce atento”. Y entonces la temperatura del poema baja, todo se vuelve más dramático y al conductor se le envenena el alma “con el líquido azul de la distancia”. El viaje ya no discurre por un territorio familiar, sino que regresa “a los tiempos raros”, conduciendo coche y poema por un “éter de diésel”, un mar de aceite donde aparecen ciertos rostros. El lector siente que algo terrible puede ocurrir cuando el ruido de la mañana y del motor rompen esa “barrera del sonido” que el poema compara con “el himen del aire”.

La artesanía entera del poema está al servicio de la expresión, no ya del autor ni del lector, sino de ese momento en el que se encuentran, “ese momento dado en aquel viaje / donde dejas de existir para siempre”. Toda vez también puede ser la última vez. Todo final es un fracaso, como en esas obras de Beckett que no saben cómo acabar. Pero como él mismo escribió (en Worstward Ho, 1983), eso tampoco importa: “Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.” [Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.]

Friday, July 6, 2012

La última vez

Como ya he contado aquí, una noche del pasado invierno (2010-11: mi vida está contada y medida en cursos académicos), a cubierto de la lluvia en las puertas del teatro Victoria Eugenia, nos regalaron un CD con poemas que se titula Atera dena, "lo que ha salido". Lo escuché un par de veces y luego se perdió, como todo, pero entonces comencé a recordar obsesivamente un poema que ahí recitaba su autor, Igor Estankona, que se abría conduciendo por una carretera "fría como una serpiente" (y seguro que tan ondulada) a las cinco de la madrugada. No se me iba de la cabeza esa capacidad de transmitir un movimiento que involucra a todos los sentidos y no paré hasta volver a leerlo en un ejemplar de la biblioteca municipal. Inmediatamente encontré el CD, en el lugar obvio: el coche, donde a fin de cuentas paso sentado más tiempo que en casa, y ahí sigue.

Siempre me ha sorprendido encontrar tan pocos poemas sobre coches, siendo como son el fundamento de la vida contemporánea. Como dice Jean Baudrillard en El otro por sí mismo, “el vehículo se convierte en una burbuja, el salpicadero en una consola, y el paisaje de alrededor se extiende como una pantalla televisada”. Y a esa película le ponemos nosotros la banda sonora, claro.

Para este escogería Kind of Blue, de Miles Davis, que es el título escogido por Estankona para encabezar la primera sección de su libro Iratzeen esporak, que es donde se encuentra el poema. En el anterior la voz poética parte del fracaso y reconoce que, aunque no sea ese su primer libro, no consigue por mucho que golpee la tierra para llegar al amor de las palabras no consigue alcanzar la mitad del dolor o la ternura, porque su carne “es tan blanca y dura como el mármol” (gupida barik kolpatzen dut lurra / hitzen maitasunera iritsi nahian / eta hala ere ez naiz iristen oinazera / edo xamurtasunaren erdira, / konturatzen naiz hitzen haragi / marmola bezain gogorra eta garbia dela).

Pero, como nos enseñó San Beckett (en su conversación sobre Bram van Velde, publicada en Proust y otros ensayos, y que a mí me llegó vía Beñat Sarasola), hay que seguir intentándolo, aunque no se pueda: “ser artista es fracasar como ningún otro se atreve a fracasar, [reconocer] que el fracaso es su mundo y que acobardarse ante éste constituye abandono, artesanía, buena administración, vivir.”


TBC

Otra razón para volver a leer a Wislawa

Me gustan los pájaros porque vuelan y no vuelan. Porque se zambullen en las aguas y las nubes. Porque sus huesos están llenos de aire.

W. Szymborska
Lecturas no obligatorias, p. 123

Wednesday, July 4, 2012

Emerson mejorado

Siempre he pensado que los mejores poemas de Thoreau estaban escondidos en su prosa, y hoy he comprobado que no es el único caso. Resulta que José Ignacio Foronda, el autor de Días bajo el cielo, me envió hace unos días este de Emerson, que había encontrado en un libro de José Luis García Martín, envidiablemente titulado Fuego amigo (Gijón, Llibros del pexe, 2000). No conozco a Emerson tan bien como a Thoreau, pero el poema me pareció demasiado bueno para ser de los suyos, y sospeché que el mérito algo tendría que ver con lo que los ingleses llaman "heavy editing" por parte del traductor. Esta es la pieza, cuyo ritmo me recuerda a alguna otra de Tomás Segovia (con perfectos endecasílabos como "su modesto epitafio en el carbón"):

A QUIEN QUIERA ESCUCHAR

Todas las cosas infatigablemente
sueñan con escribir su propia historia
sigue la sombra al guijarro y al planeta
la roca desprendida garabatea en la montaña
el río deja su cauce en la tierra
el animal sus huesos el helecho y el pez
su modesto epitafio en el carbón
la gota que cae
esculpe en la arena y en la piedra
ni el más leve pie
posa sobre las losas del camino
sin que quede constancia de su paso
toda acción del hombre
mancha de nuevo un papel nunca en blanco
el aire está lleno de voces que nos llaman
el cielo de señales que miramos sin ver
todo en la tierra
es memoria que quiere ser palabra
no hay ceniza en el viento
caminante en la noche
fugaz estela bajo la solitaria luz
moneda sin valor árbol sin hojas
que no cuente una historia
a quien sepa mirar
a quien quiera escuchar.

Maravilloso, ¿verdad? Pues tras unos días de búsqueda lo he encontrado en la primera página de "Goethe; or, the Writer", el séptimo ensayo de Representative Men, cuyo segundo párrafo comienza diciendo "Nature will be reported" y luego se lanza así:
All things are engaged in writing their history. The planet, the pebble, goes attended by its shadow. The rolling rock leaves its scratches on the mountain; the river, its channel in the soil; the animal, its bones in the stratum; the fern and leaf their modest epitaph in the coal. The falling drop makes its sculpture in the sand or the stone. Not a foot steps into the snow, or along the ground, but prints in characters more or less lasting, a map of its march. Every act of the man inscribes itself in the memories of his fellows, and in his own manners and face. The air is full of sounds; the sky, of tokens; the ground is all memoranda and signatures; and every object covered over with hints, which speak to the intelligent.
Y yo llego al punto y aparte sin saber qué me alegra más: que haya prosistas que escriban algo así o que tengamos traductores capaces de convertirlo en tan alta poesía. En cualquier caso, los clásicos siguen siendo tan contemporáneos como siempre.

R. W. Emerson
Essays and Lectures (Library of America), p. 746

Monday, July 2, 2012

Argitasuna

Alquimia es un fanzine de línea clara, ¡y cuánto se agradece la claridad! Aqui una ilustración de Naroa Garcia para su último número. Con estas diecisiete sílabas de mi cosecha:

Krisiak krisi
batuta eskuan
itsasargiak dirau.


Sunday, July 1, 2012

April 1859

April 8. [...] When the question of the protection of birds comes up, the legislatures regard only a low use and never a high use; the best-disposed legislators employ one, perchance, only to examine their crops and see how many grubs or cherries they contain, and never to study their dispositions, or the beauty of their plumage, or listen and report on the sweetness of their song. The legislature will preserve a bird professedly not because it is a beautiful creature, but because it is a good scavenger or the like. This, at least, is the defense set up. It is as if the question were whether some celebrated singer of the human race--some Jenny Lind or another--did more harm or good, should be destroyed, or not, and therefore a committee should be appointed, not to listen to her singing at all, but to examine the contents of her stomach and see if she devoured anything which was injurious to the farmers and gardeners, or which they cannot spare.

April 15 [...] The bay-wing now sings--the first I have been able to hear--both about the Texas house and the fields this side of Hayden's, both of them similar dry and open pastures. I heard it just before noon, when the sun began to come out, and at 3 P. M., singing loud and clear and incessantly. It sings with a pleasing deliberation, contrasting with the spring vivacity of the song sparrow, whose song many would confound it with. It comes to revive with its song the dry uplands and pastures and grass-fields about the skirts of villages. Only think how finely our life is furnished in all its details,--sweet wild birds provided to fill its interstices with song! It is provided that while we are employed in our corporeal, or intellectual, or other, exercises we shall be lulled and amused or cheered by the singing of birds. When the laborer rests on his spade to-day, the sun having just come out, he is not left wholly to the mercy of his thoughts, nature is not a mere void to him, but he can hardly fail to hear the pleasing and encouraging notes of some newly arrived bird. The strain of the grass finch is very likely to fall on his ear and convince him, whether he is conscious of it or not, that the world is beautiful and life a fair enterprise to engage in. It will make him calm and contented. If you yield for a moment to the impressions of sense, you hear some bird giving expression to its happiness in a pleasant strain. We are provided with singing birds and with ears to hear them. What an institution that! Nor are we obliged to catch and cage them, nor to be bird-fanciers in the common sense. Whether a man's work be hard or easy, whether he be happy or unhappy, a bird is appointed to sing to a man while he is at his work.